Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca


CORO DE CÁMARA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
DOMINGO, 15 DE DICIEMBRE
CAPILLA DEL COLEGIO ARZOBISPO FONSECA, 19.00h
(Entrada gratuita hasta completar aforo)

                          

500.º Aniversario de la fundación del Colegio Arzobispo Fonseca
O quam suavis
Sebastián de Vivanco (1550 ca.-1622)
Director: Bernardo García-Bernalt

En el marco de la conmemoración del 500.º aniversario de la aundación del Colegio Arzobispo Fonseca el Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca propone un breve recorrido por la obra de uno de los más eximios polifonistas españoles de los siglos de oro: Sebastián de Vivanco. Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca desde 1603 hasta su muerte en 1625 fue, como se señala en los libros de claustros, «hombre muy eminente en su facultad» y sin duda uno de los más destacados maestros que ocuparon la vieja cátedra de Canto a lo largo de la historia.

CORO DE CÁMARA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
SOPRANOS:  Ana Serrano, Bárbara Gomulka, Concha Yáñez, Carmen García, Elena Redondo, Mercedes Martín.
ALTOS: Beatriz Mayoral, Concha Delgado, Cristina Alario, Lourdes Diego, Mar Loring, Raquel Nieto.
TENORES: Antonio Alonso-Bartol, Carlos Fernández, Carmelo Hernández, Pablo Toussaint, Pedro Fernández.
BAJOS: Alberto Miniño, Álvaro de Dios, Carlos Conde, Javier García, Jesús Plaza.

PROGRAMA

Sebastián de Vivanco (1550 ca.-1622)

O quam suavis est
Kyrie (Missa O quam suavis est)
Gloria (Missa O quam suavis est)


Dulcissima Maria
Stabat Mater

Veni sponsa Christi

Venit mulier
Lazarus mortuus est
Circumdederunt iudaei Iesum

Sanctus (Missa O quam suavis est)
O Domine Iesu Christe
Agnus (Missa O quam suavis est)

Tu es vas electionis
Beatus iste sanctus

 

 

SEBASTIÁN DE VIVANCO

Como comenta Michael Noone, parece como si la imponente y alargada sombra de Tomás Luis de Victoria hubiera eclipsado el trabajo de la mayor parte de los compositores hispanos coetáneos, relegándolos a un espacio poco transitado por audiencias e intérpretes. Ambrosio Cotes, Alonso Lobo o Sebastián de Vivanco, el autor que centra el programa de hoy, son ejemplos de ello. En el caso de Vivanco concurre además otra circunstancia que lo relaciona con Victoria, puesto que ambos son abulenses, nacidos en fechas muy cercanas, y con toda probabilidad compartieron, como infantes de coro de la catedral, las enseñanzas de Bernardino de Ribera y Juan Navarro.

Antes de su llegada a Salamanca, Vivanco ocupó el puesto de maestro de capilla de la Seo de Urgel (1573-1576), la catedral de Segovia (1577-1588) y la de Ávila (1588-1602). El 30 de septiembre de 1602, y tras una larga negociación, se incorporó al magisterio de capilla de la Catedral de Salamanca, donde coincidió apenas unos meses con el organista Bernardo Clavijo del Castillo, que estaba ocupando la cátedra de Música de la Universidad.

La vida de Sebastián Vivanco queda vinculada a la Universidad de Salamanca desde el 19 de febrero de 1603, fecha en que el rector, Juan de Torres y Córdoba, informa de la vacatura de la cátedra de Música, ya que Clavijo se había ausentado para incorporarse a la Capilla Real, y propone que se provea la cátedra en Sebastián de Vivanco, el único opositor que había concurrido. El claustro aprueba por unanimidad la propuesta, considerando que es «hombre muy eminente en su facultad». Se añade: «en lo que toca a ser examinado a que haga muestras de su habilidad en este claustro no es necesario, ni de ningún efecto, atentas sus grandes partes, y que no serviría más [que] de gastar tiempo». Siguiendo el uso y costumbre de la Universidad, se pidió a Vivanco que hiciera «información de su habilidad y suficiencia con testigos».

El músico abulense que había logrado el bachilleramiento en artes de modo fulgurante en enero de ese mismo año en el Colegio de Santo Tomás de su ciudad natal, se incorporaría como Maestro en artes, satisfaciendo todos los requisitos y efectuando el cuantioso desembolso que era preciso para ello, el día 24 de marzo. Los últimos veinte años de la vida de Sebastián de Vivanco (falleció el 25 de octubre de 1622) transcurrirían entre sus trabajos como maestro de capilla y sus lecciones de música especulativa y práctica en el general de Filosofía y Música de Escuelas menores.  También en Salamanca verían la luz los tres libros que Vivanco publicó, todos ellos en los talleres del impresor Artus Taberniel: Liber magnificarum (1607), Liber missarum (1608) y Liber motectorum (1610); de los dos últimos se ofrecen varias muestras en el programa de hoy. También se ha utilizado para este programa un manuscrito de finales del siglo XVIII conservado en el Archivo de la Universidad de Salamanca (AUSA FM 242), en el que se copian varios motetes de Vivanco para su uso en la capilla universitaria, en un momento en que se trató de volver al repertorio de la polifonía clásica, más acorde con el nuevo modelo ilustrado de religiosidad que acabó imponiéndose en el claustro salmantino en aquellos años.

La música de Vivanco parece insertarse en la corriente general del stilo antico; incluso, en ocasiones utiliza recursos muy tradicionales, como la presencia de dos textos simultáneos diferentes (así ocurre, por ejemplo, en el motete O Domine Iesu Christe, en el que los tenores desarrollan parte del texto y canto llano del Pater noster). Sin embargo, hay una evolución estilística clara, que se hace especialmente patente en el tratamiento de los textos, el abundante empleo de figuras retóricas de representación, la presencia ocasional de figuraciones rítmicas un tanto dislocadas, como en el texto qui confissus est, del motete Beatus iste sanctus, etc. La intensa sobriedad del contrapunto se pone al servicio de unos textos que siempre están cuidadosamente elegidos y, muchas veces, son modificados buscando una mayor fuerza expresiva. Su obra se ajusta plenamente a las recurrentes exigencias de las normativas eclesiásticas: ante todo, la música ha de «mover a devoción».