Robert Doisneau · La belleza de lo cotidiano

Robert Doisneau · La belleza de lo cotidiano

Del 10 de mayo al 19 de agosto.  
Sala de Exposiciones Hospedería Fonseca  
   
Horario: de martes a sábado de 12:00 a 14:00 h. y de 17:30 a 20:30 h.
  Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h.
  Lunes cerrado

Robert Doisneau. La belleza de lo cotidiano muestra una selección de aproximadamente un centenarde fotografías de Robert Doisneau, imágenes famosas, canónicas, que se exponen junto a otras inéditas, procedentes en la mayor parte de su taller y de importantes colecciones privadas francesas. Esta amplia colección, enriquecida con documentos y testimonios personales cuidadosamente coleccionados por la hija del fotógrafo, nos proporciona una relectura crítica actualizada, que viene a mostrarnos que la aparentemente belleza espontánea de sus imágenes era en realidad el fruto de un enorme trabajo. En la práctica, Doisneau pasó de la artesanía profesional a la obra de arte con inesperada seriedad, captando en película fragmentos de un mundo sobre el que deseaba prestar testimonio. Robert Doisneau es uno de los representantes más importantes de la fotografía humanista. Durante muchos años ha sido considerado como el juglar de un París pintoresco, con una mirada encantadora y un excepcional sentido de la anécdota visual inesperada. Como consecuencia de ello, ha sido señalado como un poeta del momento «puro».

 

 El trabajo de Doisneau es, no obstante, mucho más profundo y complejo de lo que su reputación sugiere, pues además de las calles de París, donde observó y retrató a amantes y niños, Doisneau produjo también algunas singulares e inesperadas fotografías en color, que se muestran aquí completando el acercamiento a su obra. En 1960, la revista Fortune encargó al fotógrafo francés que mostrase la vida de una ciudad excepcional de vivos colores nacida en pleno desierto californiano: Palm Springs. Doisneau aceptó el desafío y entre las arenas del desierto, las palmeras y el firmamento azul cobalto, los ostentosos atuendos de sus ruidosos habitantes, cocktails y cursos de golf, creó su propio sueño americano personal, no en blanco y negro sino con una explosión de colores. Las imágenes del álbum Palm Springs 1960, un universo festivo e irónico, revelan un aspecto poco conocido de este gran fotógrafo.

Doisneau siempre se planteó su obra con cierto sentido del humor hacia sí mismo; tal vez era su antídoto ante la angustia por no ser un bufón, un equilibrista, un mago, por ser demasiado realista: y aquí reside la paradoja de alguien que deseaba realizar su obra como un artista callejero con la discreta alegría y diversión de un artista malgré lui.


Robert Doisneau creció en un mundo pequeñoburgués por el que nunca sintió amor, pero del que nunca se separó por completo. Después de terminar sus estudios trabajó como dibujante en el Atelier Ullman. En 1931 André Vigneau le contrató como ayudante. En 1934 entró a trabajar en las fábricas de Renault: dejó este trabajo en 1939 para incorporarse a la célebre agencia fotográfica Rapho. Entre sus distintas ocupaciones vagaba sin rumbo fijo por las calles de París y por el suburbio donde había nacido. Gracias al intelectual Robert Giraud, a quien conoció en 1947, tuvo acceso a un mundo de vida nocturna muy alejado del suyo propio y, quizá precisamente por eso, le fascinó por completo. Su primer libro, un proyecto conjunto con Blaise Cendrars, La Banlieu de Paris (Las afueras de París), se publicó en 1949. El éxito fue inmediato, sus fotos se hicieron famosas en todo el mundo y Doisneau se convirtió, quizá sin ni siquiera desearlo, en el «retratista» de una ciudad, París, y de un mundo, en parte real y en parte inventado, en el que sería hermoso vivir. Hasta 1994, año de su fallecimiento, vivió con su cámara como constante compañera, lleno de curiosidad hacia este pequeño teatro en el que desempeñaba el papel de actor.

doisneau

Los hermanos, París 1936. © atelier robert Doisneau