Pureza Canelo

     Tantas veces la escritura se vacía

Tantas veces la escritura se vacía sin entender el músculo que la impulsa. De esa carencia
nace la torpe expresión, con o sin retórica.

Otras, la escritura coge el patín y la mano se desborda en yacimiento de la palabra a más.
Momentos de apresarla sin pudor. Luego habrá que rebajarlo todo, pero está el acopio.

Puede haber un cuerpo extraño en los caminos: la escritura agónica. No se sabe por dónde
se pierde en los parajes del decir. Va a rastras, anida en suelo, ni crece ni se mueve en
deseo. 

Incontables situaciones en la escritura cuando torpeza, yacimiento, agonía, se 
agrandan por la falta de instinto y de fe en ella.

 

He padecido todo esto más lo que olvido ahora.

El padecimiento es la enseña que mostramos para justificar nuestra falta de voz, de vuelo.
Tampoco la constancia es merecedora de elogio. 

Las ventanas se van cerrando solas. Creo en la retirada. 

En la retirada excelsa, al fin. Liberarte como nunca, la cabeza de frente, al son de un
destino. Cuando el autor olvida el nombre de sus libros es que no supo rematar la 
faena, no fue creación, enredó bastante, no supo.

 

No  haber  conseguido  un  ápice  de  sabiduría poética como lo exigía el reto de mundo. 
La vereda del adiós va poniendo sus calles: árbol del esfuerzo, árbol del aprendiz, árbol
de lo inasible, árbol de un árbol que morirá.

 

En la retirada me muevo ya como pez que conoce los secretos de las algas para el
ocultamiento y segura desaparición. 

Ninguna hazaña has ofrecido en la brevedad de tu paso terrícola. Y mira que has buscado
con ahínco el sentido de ráfaga que eras de existencia. Pero la tortura de ¿qué es esto,
dónde estoy? cortaba el paso a todo lo que enfilabas. 

De este buscar has llegado a contemplación, contemplación finalísima.

                                                                                                    (De Retirada, 2018)

 

Pureza Canelo (Moraleja, Cáceres, 1946)

Irrumpe en el panorama poético español con la obtención del Premio Adonais 1970, galardón concedido tradicionalmente a poetas masculinos. Durante los años 1975-1983 ocupa la dirección del Departamento de Actividades Culturales Interfacultativas de la Universidad Autónoma de Madrid en la que crea el Club de Escritores Universitarios de dicha Universidad, y en 1977 funda el Aula de Cultura y Biblioteca Pública «Pureza Canelo» de Moraleja. En 1975 obtiene una Beca Juan March de creación literaria para la escritura de Habitable (Primera poética), y en 1982 disfruta de una beca similar otorgada por el Ministerio de Cultura. Coordina en 1993 la celebración nacional del Medio Siglo de la Colección Adonais, así como el I Centenario del poeta Gerardo Diego en 1996. Ha sido traducida a varios idiomas, ampliamente al inglés y al alemán, e incluida en numerosas antologías de ámbito nacional e internacional. Impulsora de colecciones poéticas desde mediados de los setenta, dedica un tiempo importante a las ediciones en el ámbito de la comunidad científica y universitaria. Desde 1999 fue Directora Gerente de la Fundación Gerardo Diego, que refundó ese mismo año con Elena Diego, hasta su cese voluntario en 2019. El 15 de mayo de 2007 firma la escritura de donación de su Archivo y Biblioteca personal al Archivo y Biblioteca de la Diputación Provincial de Cáceres. El 7 de septiembre de 2008 recibe la Medalla de Extremadura como reconocimiento a su obra literaria. En 2009 la Unión de Bibliófilos Extremeños le dedica el Homenaje del Día del Bibliófilo en la ciudad de Almendralejo y con este motivo se publica en torno a su obra el volumen monográfico Esfera Poesía. El 21 de septiembre de 2013 es elegida por unanimidad académica de número de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y el 21 de mayo de 2016 toma posesión de su plaza con la lectura del discurso de ingreso Oeste en mi poesía, siendo contestado por Antonio Gallego Gallego. 
Premio Adonais de poesía 1970, Premio de poesía «Juan Ramón Jiménez» 1980 del Instituto Nacional del Libro Español, Premio de poesía «Ciudad de Salamanca» 1998, Premio de poesía «Francisco de Quevedo» 2009 de la Villa de Madrid, XV Premio de poesía «Ciudad de Torrevieja» 2011.
Entre sus títulos más destacados figuran Celda verde (1971), Lugar común (1971), El barco de agua (1974), Habitable (Primera poética) (1979), Tendido verso (Segunda poética) (1986), Pasión inédita (1990), Moraleja (1995), No escribir (1999), Dulce nadie (2008), Poética y Poesía (2008), Cuatro poéticas (2011), A todo lo no amado (2011), Oeste (2013), Retirada (2018), Habitable (Antología poética, 1971-2018) (2019).

Tantas veces la escritura se vacía sin entender el músculo que la impulsa. De esa carencia nace la torpe expresión, con o sin retórica.

Otras, la escritura coge el patín y la mano se desborda en yacimiento de la palabra a más. Momentos de apresarla sin pudor. Luego habrá que rebajarlo todo, pero está el acopio.

Puede haber un cuerpo extraño en los caminos: la escritura agónica. No se sabe por dónde se pierde en los parajes del decir. Va a rastras, anida en suelo, ni crece ni se mueve en deseo.

Incontables situaciones en la escritura cuando torpeza, yacimiento, agonía, se

agrandan por la falta de instinto y de fe en ella.

 

He padecido todo esto más lo que olvido ahora.

El padecimiento es la enseña que mostramos para justificar nuestra falta de voz, de vuelo. Tampoco la constancia es merecedora de elogio.

Las ventanas se van cerrando solas. Creo en la retirada.

En la retirada excelsa, al fin. Liberarte como nunca, la cabeza de frente, al son de un destino. Cuando el autor olvida el nombre de sus libros es que no supo rematar la

faena, no fue creación, enredó bastante, no supo.

 

No haber conseguido  un ápice de sabiduría poética como lo exigía el reto de mundo.

La vereda del adiós va poniendo sus calles: árbol del esfuerzo, árbol del aprendiz, árbol de lo inasible, árbol de un árbol que morirá.

 

En la retirada me muevo ya como pez que conoce los secretos de las algas para el ocultamiento y segura desaparición.

Ninguna hazaña has ofrecido en la brevedad de tu paso terrícola. Y mira que has buscado con ahínco el sentido de ráfaga que eras de existencia. Pero la tortura de ¿qué es esto, dónde estoy? cortaba el paso a todo lo que enfilabas.

De este buscar has llegado a contemplación, contemplación finalísima.

(De Retirada, 2018)