José María Zonta

     La vida no ha hecho más que empezar

     Así la veas guardando distancia en un supermercado
     o de guardia en un hospital,
     la Vida no ha hecho más que empezar.
     La Vida te fusiona con la dignidad, con el agua,
     con la música. Te sumerge hasta la cintura,
     te desenfunda.
     La Vida te pasa de contrabando por la frontera,
     afila tus dientes, porque hay adversarios que solo te comprenden
     si los muerdes.
     Estamos bajo sitio,
     pero vamos rearmando el amor con nuestros propios añicos.
     A esta hora a algún animal le toca sangrar
     y para que no te molestes la Vida sangra por ti.
     Las Pestes no pasarán,
     hasta los muertos nos ayudan a levantar barricadas
     con sus almas de cristal,
     porque la Vida no ha hecho más que empezar.
     Cada día es un tubo de ensayo y debut a la vez,
     caer y levantarse,
     de la hipnosis la Vida te despierta a la cuenta de tres,
     y no quita el dedo de tu renglón,
     escucha su latido,
     eres un músculo que la sostiene en constante flexión.
     La Peste viene a por ti pero la Vida monta guardia,
     no vas a caer en la emboscada.
     No te deja atrás, si caes regresa por ti,
     lo único que espera es que levantes la bandera de vivir.
     Amor, estamos en toque de queda,
     pero esa gota que susurra desde el fondo de la Antártida
     se llama primavera.
     Todos conocemos a alguien que ya no está,
     todos conocemos a alguien que tomó tu lugar,
     y sin embargo la Vida no ha hecho más que empezar.
     La Vida se atrinchera en tu balcón,
     y te llama a filas,
     no tienes tiempo ni de aprender a morir porque la Peste
     asoma sus colmillos en la esquina.
     Eres una cumbre que la Vida escala,
     mientras parpadeas ella mira por ti.
     Amor, estamos bajo asedio,
     pero sostenemos el puente uno a uno y de a metro y medio.
     La Vida tropieza y te usa para levantarse,
     aminora, en curva voltea
     y da un coletazo para despertarte.
     Cuando parece que calla, está sumergida en ti, germinando.
     Bajo la lluvia la Vida aferra la crayola y te repinta,
     sobre papel o en cristal,
     no te engañes, la Vida no ha hecho más que empezar.
     La Vida no te pospone,
     búscate entre los suyos porque te ha agregado a su lista.
     La Vida no te hace firmar en blanco,
     para atravesar una tormenta mete fuego en tus zapatos,
     no inventó la ley del más fuerte, no caigas,
     para la lluvia no eres techo, eres intemperie.
     En el Universo eres la duración de un latido,
     de muchos corazones que queman astillas en el frío.
     La Vida no te colecciona, ni te encarece ni te pone en rebajas.
     Eres un paso a paso, un molino, una noria,
     ven, incorpórate a la orquesta, estamos en una rumba
     y tú eres el timbal,
     pero fíjate en la gente, la Vida no ha hecho más que empezar,
     Para tramitar un milagro la Vida te usa como formulario,
     después de una maratón déjala recuperar aire en tu calma,
     deja que brote por los grifos de tu casa.
     Ni hada ni bruja,
     obrera que se baja cuando tu canoa se atasca y empuja.
     Ni geisha ni amazona,
     en la sequía sigue bombeando tulipanes a tu sombra,
     sus flores hacen fotosíntesis para ti,
     no te usa como prototipo, en su balanza pesas igual
     si chapoteas en una ambulancia o en un laboratorio.
     ¿Ves ese relámpago? Es el suspiro de la Vida por ti,
     por volver a encontrarnos en un día normal,
     no levantes bandera blanca
     porque la Vida no ha hecho más que empezar.
     La Vida no te consiente pero si sacas tu mano
     no tira la toalla, te lanza una cuerda,
     perdona la informalidad, pero llegaste temprano
     y no hemos terminado de servir tu mesa.
     La Vida mueve ficha y no te permite decir «yo paso»,
     porque eres un chofer que la cruza por lo ancho y por lo alto.
     La Vida es una hormiga que choca sus antenas con las tuyas
     y sigue construyendo el hormiguero,
     cada mañana te monta un sol de estrenar,
     porque a pesar de las sombras
     la Vida no ha hecho más que empezar.
     Amor, no te sueltes, volveremos,
     no te infectes.
     Amor, nos están apretando,
     necesito apoyarme en ti.
     Amor, nos están machacando.
     El sol te da un aplauso,
     estás en el filo más feroz
     y estás aguantando.
     Te reconozco por tu mirada tras la mascarilla,
     sin rendirte en la trinchera que defiende a los niños.
     Te reconozco cantando de balcón a balcón,
     alargando tu mano hasta despabilar al sol.
     Te reconozco sacando agua del bote,
     en marea alta remando hacia el horizonte.
     Llegará el día en el que nos quitemos las mascarillas
     y nos besaremos,
     volverás a ser semilla,
     volveré a ser irrigación,
     y los abrazos serán nuestra distancia social,
     porque amor, créeme,
     la Vida no ha hecho más que empezar.

                                                                            (Inédito)

 

José María Zonta (Costa Rica, 1961)

Entre otros, ha recibido: el Premio Internacional Gabriel Celaya, en España, con el libro Los elefantes estorban; el Premio Latinoamericano Educa con Tres Noviembres; el Premio de Poesía Ciudad de Irún, España, con Casarsa, el Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, en México, con El Libro de la Decadencia. Recibió la Mención honorífica en el Premio Pablo Neruda, Temuco, Chile, con su libro La gramática de Anna O. El XXIV Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás, Cartagena, España, con La casa de la condescendencia. Y el 12º Premio Literario Luis García Berlanga, Alicante, España, con su ensayo «Zapatos descalzos». Además ha recibido en Costa Rica el Premio Joven Creación con su primer libro, La Noche Irreparable, y el Premio Nacional en dos ocasiones, por sus libros Tres noviembres y Lobos en la brisa.
Además de los mencionados, ha publicado los libros de poesía Juego Azul, Ladrones y Norte, y el libro de ensayo Democracia Municipal, por la Cooperación Española en Costa Rica. Recibió el Premio Italia, modalidad Literatura, al conjunto de su obra, concedido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia.
Resultó Ganador del Premio Iberoamericano Juegos Florales de Tegucigalpa, junio del 2015, con El libro de los flamingos.
Y en noviembre del 2015 su Libro de la dinastía de bambú obtuvo el Premio Iberoamericano Entreversos, en Caracas, Venezuela.
Ganador con el libro Antología de la dinastía de otoño, del Premio Internacional Miguel Acuña de Poesía, México, 2016.
2018 - Premio Nacional de Costa Rica, 2017, por El libro de la dinastía de bambú.
2019 – IV Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya, Diputación de Gipuzkoa, con el libro Al este de la mariposa. Antología de la poesía rumana.

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